José Díez Faixat es un pensador asturiano, arquitecto que no profesa, dedicado a la vida mística, que se ha visto compelido, según propia confesión, a tratar de trasladar a argumentación racional las evidencias intuitivas y contemplativas a las que habría llegado (progresando desde la mística, que habría trascendido esta plana y dual racionalidad, desde la que comúnmente habla la filosofía).
En España, José Díez Faixat ha elaborado recientemente una síntesis entre
occidente y oriente, tratando de fundir la ciencia occidental con la mística oriental. En
su último libro, «Siendo nada, soy todo» (Dilema, 2007) nos desvela los pliegues
holográficos del sentir místico, sin renunciar a algunos fundamentales principios de la
ciencia: la matematización de lo real y la teoría evolutiva. En las primeras treinta y
nueve páginas nos sintetiza su hipótesis de los ritmos del devenir y del ciclo
«atemporal» cósmico, partiendo de lo que en otra obra anterior, «Entre la evolución y
la eternidad» (Kairós, 1996) había estudiado de modo detallado y específico.