Los organismos vivos, las plantas y los animales, son máquinas muy complejas y muy diversas. Pueden alimentarse y repararse a sí mismos, adaptarse al medio que los rodea y reproducirse. A pesar de la complejidad de su cuerpo, la planta o el animal no pueden existir como entidades aisladas, sino que dependen del medio ambiente. Concretamente, han de ingerir alimentos, agua y minerales, eliminar desperdicios y mantener una temperatura favorable.